EN UNA TARDE DE PRIMAVERA. DE JESÚS MUÑOS CONDE.4

Mientras dos amigos paseaban descubriendo bellos rincones de la ciudad de Granada, el ruido del agua interrumpió la conversión de los jóvenes, a la vez que sintieron la humedad del río que atravesaba el lugar y que descubrieron sorprendidos a la vuelta de la esquina. Desconocían su nombre, su origen y preguntaron a un anciano que descansaba en un banco del mirador situado en una de sus orillas, que contestó así a la curiosidad de los jóvenes: Es el río Darro, antiguamente Dauro. Si recorréis la avenida hasta el final encontrareis otro río llamado Genil. Ambos vierten sus aguas al Guadalquivil, pero nada mejor para conocer los paisajes y lugares por donde transcurren que leer este poema que os voy a regalar:
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